TRAGA!
Fiskales Ad-Hok según Contreras y Christiano
Aplanando el asfalto / aguantando los ladrillos / recibiendo mala paga / cuándo chucha va parar está huevá. / Cómo animales de carga / reventándose la espalda / recibiendo malos tratos / preguntándose hasta cuándo vamos a aguantar / sin reventar, así comienza una de las canciones del grupo los Fiskales Ad-Hok, de nombre “Carlitos Jesús” y recogida en su disco más emblemático y representativo Traga! de 1995.
Los Fiskales habían empezado a tocar a fines de 1986, y luego de grabar su disco homónimo por Alerce el ’91, un año después y lamentablemente cuando Pogo ya no formaba parte de la banda, tienen la posibilidad de telonear a The Ramones.
Traga! es fruto de una de las formaciones del grupo más sólidas (España, Víbora, Roli y Micky), es el único trabajo aparecido por una trasnacional, BMG, Culebra, producido, grabado y mezclado por Guido Nissenson, con la participación de Katafú (entonces guitarrista de Supersordo) y las percusiones en un tema étnico mapuche de Joe Vasconcellos. Un disco abordado como un concepto, con un verbo fuerte y enfático: tragar que es engullir. Un avance evidente dentro de sus influencias de old school (The Clash, The Ramones o la mítica española, La polla Records) para derivar en un LP experimental, lleno de giros y propuestas arriesgadas, que lo convierten en una placa fundacional para entender lo que podría llamarse el punk rock chileno: al mezclar lo mejor de las problemáticas locales con la composición musical a la altura de bandas como Bad Religion, Pennywise o Lagwagon. Todo un acierto, porque esa misma escena de punk californiana y hard core de NY permitiría hacer la diferencia entre los grupos de su generación cegados a ultranza, a valorar las renovaciones musicales gringas o discursos, por ejemplo, como el de Greg Graffin vocalista de BR que trabajaba muy cercano a las discusiones globafóbicas de Noam Chomsky, y que sería con quien podría mejor emparentarse, la mente, el fraseo y puesta en escena de Álvaro España.
12 temas propios y un achilenado cover de Sumo, corriendo como un caudal de barro, sangre, palos, piedras, escupos, valentía, alcohol y adrenalina, por donde desfilan la acusación directa a la concertación de vender el Sur a las represas y la incompetencia de sus gobiernos post Dictadura (“Río abajo” / “El circo”); la negativa al servicio militar antes de la manoseada objeción de conciencia (“El perro del regimiento”); la insatisfacción, enajenación y constante crisis existencial del individuo en un Chile modernizado (“No estar aquí” / “Fuga”), más otros manotazos a tele basura de los ’90 (“Tevito”). Pero sin lugar a dudas el tema que descuella en términos de composición es “Eugenia”, acaso por ser uno de los más personales. (Cabe señalar que otro acierto en las canciones de Los Fiskales, aparte de la música, son las letras, y aparte de los textos, es la perspectiva con que España convierte sus “supuestas preocupaciones” en temas de un profundo sentido social. Un estilo que consigue fundir lo personal con lo político de una manera perfecta.)
“Eugenia” habla de la familia, de cómo la estructura se afecta y destruye cuando aparece la muerte, irrumpiendo en un accidente, y tal vez por eso tan radical y enfurecida:
Oh!, qué gran decepción / hoy al abrir los tarros que habíamos guardado y cuidado / con tanto amor / descubrimos que el almíbar sabía muy mal / el cristianismo de estas guindas / no se pudo conservar
Es un alegato visceral en forma de elegía y homenaje a su prima Tatiana, acribillada por la policía en octubre del ’93 cuando viajaba en la micro a la que suben los del Mapu-Lautaro luego de asaltar un banco en Apoquindo.
Y devolvimos todo / y nos sentimos mal / nos aburrimos tanto / es que esta todo mal / (…) Madre escuchaste a los niños cantar / y recordaste lo que no querías recordar / estas legumbres que vamos a comer / saben en igual que las balas / que tuviste que tragar sin querer
Traga! es un disco de antología, sólo superable por ellos mismos, con el que pavimentaron un camino por donde estará obligada a transitar cualquier banda que quiera salir de las canciones de cerveza, peleas callejeras o la represión policial, incapaces de preguntarse cuánto de ese pastel de mierda también nos corresponde: Aprendimos a amar / falsos valores / el principal legado / de nuestra educación / primero el interés / y el egoísmo (“Algo”). El soundtrack preciso para escuchar envasados como sardinas en el metro. Todo mal.
Texto, Roberto Contreras
Ilustraciones, Christiano
Video, La Rockandblus

