Víctor Ruiz Velazco
Reseña y selección poética
Víctor Ruiz Velazco (Lima, 1982)
Estudió Literatura en la Universidad Nacional Federico Villarreal (UNFV). Ha publicado en diversas revistas del medio, así como en revistas de Argentina, Chile, España y Colombia. En el 2003, su poemario “Con una espina en la mano”, quedó finalista en el Concurso Nacional de Poesía organizado por la UNFV. El mismo año ganó los Juegos Florales de su casa de estudios. En el 2004 quedó finalista en el Concurso Nacional de Poesía organizado por la editorial Dedo Crítico con su poemario “Díptico”, que incluía los libros “A vuelo de pez” e “Iniciación”. En el 2005 publicó los libros “Idus de marzo” (edición limitada a 100 ejemplares) y “Aprendiendo a hablar con las sombras”, con cuya primera versión de la segunda parte del libro (“Cuando las hojas caen en primavera”) ganara los Juegos Florales en el 2003 bajo el nombre de “Acercamiento a un tema”. Fue uno de los editores de la serie de plaquetas “díptico”, serie que publicó a los más destacados representantes de la narrativa y poesía peruana de los últimos tiempos. Actualmente forma parte del Consejo de Redacción de la Revista Trimestral del Cuento Latinoamericano “Mil Mamuts” (editada en Argentina); dirige el sello editorial Lustra Editores, con el cual ha publicado a autores de la talla de Rodolfo Hinostroza y Óscar Hahn así como a autores noveles (hasta la actualidad, desde mayo de 2005 a la fecha, el sello ha editado 10 libros); y cursa estudios de Maestría en Estudios Culturales en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM). Ruiz tiene, además, cuatro libros inéditos.
INICIACIÓN
Cuando me pediste un terreno
Para sembrar a tus hombres a la manera tradicional
(como palabras expuestas al Sol y a los vientos)
yo limpié la tierra de la mala hierba
y la bañé con el rocío que cada mañana
el Sol me entregaba
como aquel padre que le da lo mejor a sus hijos.
La tierra creció y tus hombres crecieron
por todas partes. Se hicieron fuertes y grandes
como La Noche. Empezaron a calcular el valor de la tierra
y también su extensión, la dividieron en parcelas,
me golpearon, me mataron y me enterraron
boca abajo.
Luego, ellos pelearon entre sí.
Por el terreno medio se sacaron los ojos,
se cortaron las manos en altas batallas
y al no poder trabajar
murieron de hambre
y de muerte.
Entonces me pediste que los enterrara
sobre estas tierras, sobre estos nombres,
sobre esta noche
y yo obedecí una vez más, porque sabía que:
Los dioses sólo pueden morir una vez.
de Aprendiendo a hablar con las sombras (2005)
OZYMANDIAS
Ozymandias era pobre y malicioso. Nadie lo detuvo
y construyó un reino de la nada. Sobre el viento.
(A orillas del Nilo, al sur de Asuán, en el alto Egipto)
Shelley era joven y arrogante. Buscaba
la verdad de las cosas, amó profundamente el mar
y sabía poco de Historia.
Ozymandias entregó su vida al desierto.
Creó una ciudad imponente
y divisó las ruinas de su gloria
desde una leyenda tatuada en mármol.
Si Shelley hubiera conocido a Ozymandias,
no habría perdido la vida en el mar.
La habría perdido en medio de un sueño,
entre espejismos, abrazado por el Sol
y las visiones de su futuro al lado de Byron.
…O…
tal vez,
peleando con los hititas. Esperando
que su cuerpo fuera encontrado
por Johann Ludwig Burckhardt, en 1912.
Treinta metros
abajo.
Cerca,
muy cerca de la muerte.
Es verdad, Ozymandias supo de Shelley
antes que Mary descubriera su gran bestia interna.
Vio su cuerpo flotando sobre el lago Nasser
como una pregunta de la que no pudo escapar
hasta el fin de sus días.
Ozymandyas era pobre y malicioso, ya lo dije.
Pero justo con la vida, la muerte
y las grandes pasiones que hacen libres a los hombres.
de Délibáb: Enemigo del viento (2005-2005, Inédito)
