Bond contra perros, cholos y un dictador sudaca
Crónica urgente desde Antofagasta
1. James Bond viene a derrocar un gobernante Latinoamericano. La producción eligió al Norte de Chile para representar a Bolivia.
Es la primera vez que en los alrededores de Antofagasta se filma una película con un presupuesto que supera los 230 millones de dólares, que dejará en la zona entre 30 a 40 palos verdes. Las tres locaciones elegidas fueron Cobija, la estación de trenes de Baquedano y el observatorio de Cerro Paranal. El equipo de producción, incluido los actores, con Daniel Craig (James Bond) a la cabeza, suman 200 personas, que copan la capacidad hotelera de la ciudad. El grupo permanecerá por al menos un mes. Será un trabajo intenso, pues está previsto que la película se estrene en noviembre.
Todavía el verano mantiene su aliento cálido y húmedo sobre Antofagasta. En marzo la ciudad revive con los estudiantes. En el extremo sur, las universidades preparan sus actividades mechonas, mientras en el extremo norte la Municipalidad busca una solución urgente al vertedero donde habitan varias familias y perros. Desde el cielo Antofagasta parece un chicle estirado. El ruido de los F-16, que a diario salen a pasear desde Cerro Moreno al sur, deja una estela de llantos infantiles. A las 3 de la tarde mi hija, de cuatro años, parte al jardín infantil. Los putos aviones pasan de nuevo a las 4 de la tarde.
Aquí los policías no disparan. Los barrios bravos son ghettos de casas estrechas Serviu, ubicados en la periferia, principalmente del sector norte. La ciudad se descomprime hacia el sur, hasta llegar a los ghettos acomodados.
La comitiva del hombre enviado por el Servicio Secreto inglés atravesará toda Antofagasta. De norte a sur y por la costanera, verán murallas rayadas con el nombre del candidato a alcalde, un letrero verde que dice 280.000 habitantes, villas, unas grúas de adorno, playas artificiales, El Líder, la caleta de los pescadores, el mall, el puerto, el paseo del mar, el balneario municipal, el McDonald y el hotel.
Primera tarea para Bond: El popularmente llamado “sicópata del martillo” todavía anda suelto. Mató con un martillo a una mujer con su hija y después a un sanguchero apodado “Cochante” –por el parecido con el cantante italiano-.
2. Tranquilidad política, óptima red de comunicaciones, buen clima, locaciones despobladas, pasable hotelería y multiplicidad étnica. Las anteriores son razones para filmar en Chile, y en este caso, Antofagasta.
En el Norte de Chile, en general, la mayoría es moreno por genética o porque el sol, simplemente, te coció la piel. Las dos grandes etnias son los Atacameños, con mayor presencia en la Región de Antofagasta, y los Aymaras, que marcan presencia en Tarapacá. Los Aymaras tienen mayor voz política, aunque igual las grandes mineras le han secado sus fuentes de agua y por esto han migrado a las ciudades. Los Atacameños, en tanto, estaban predestinados a la mina de oro que es San Pedro de Atacama, y su turismo rústico-snob y hasta sicodélico.
De morenos de pómulos altos y piel cobriza se nutrió el casting para Bond. En la película deberán usar ponchos y gorros para lograr el estereotipo altiplánico que se desea conseguir.
¿Y qué se podría esperar de estos gringos? La visión cinematográfica gringa desde el Río Bravo hasta la Patagonia, es de un grupo homogéneo y socialmente retrasado, sustentado en caricaturas de narcotráfico, dictadores, guerrilla, prostitución y pobreza. De allí somos, en la película.
Esta nueva versión de James Bond denominada “Quantom of solance” –cuya traducción al español es todavía un misterio (y en inglés también se preguntan que mierda significa)– exhibirá un lugar de Latinoamérica tipo como Bolivia, rico en recursos naturales (petróleo y gas), que es dominado por un dictador caricatura, que junto es apoyado por un gringo empresario canalla –el malo de la película– con terribles propósitos para el mundo entero. Obviamente que la inteligencia británica ya sabe de este dictador y por eso manda a Bond, para que ordene las cosas.
Esto último suena a la CIA, metiendo sus narices en los tiempos de Allende, o la CIA mosqueando a Chávez en Venezuela, o la CIA desprestigiando a Evo Morales. No hay que ser muy rápido, para entender que el personaje está inspirado en Chávez o Evo, o una mezcla de ambos.
Así, desde este James Bond en adelante, este híbrido de dictador latinoamericano será el nuevo malvado para las películas de acción de Hollywood, y Al Pacino volverá a ganar millones. Tal vez hasta el inefable Stallone, con un Rambo 7 u 8, aterricen en Antofagasta a combatir con estos personajes de la sierra. Como inventó una cineasta de estos lados: “Antofagasta, el Hollywood de Sudamérica”. Vamos para allá.
Y Antofagasta, después de todo, se presta con ingenua satisfacción para denostar a nuestros vecinos. Peor, muchos antofagastinos no quieren pasar como bolivianos. Aquí, importa más esto último, que la visión peyorativa hacia Latinoamérica, bodega humana.
Segunda tarea para Bond: Las redes de prestamistas. Nadie se mete con ellos, porque son personajes importantes de Antofagasta. Hay varios crímenes que se le achacan.
3. Aquí van las opiniones de tres personajes delirantes de la fauna urbana de Antofagasta, sobre la estada de James Bond.
El primero de ellos es Hernán Rivera Letelier, escritor a quien Roberto Bolaño trató e cursi. “Ojalá que los perros vagos del centro no le muerdan las nalgas a Bond”. Rivera se explaya más en la última idea. “Como James Bond tiene licencia para matar podríamos aprovecharlo y pagarle un billetito extra para eliminar a los perros vagos”, afirmó entre risas.
Los perros vagos de Antofagasta son famosos, porque hace un tiempo mataron a un niño, en el basural. La culpa no es del chancho, sino de quien le da el afrecho, dicen los amigos de los perros.
El actor Angel Lattus, en tanto, se hace una idea de lo que serán los días de filmación. “Los admiradores del agente seguramente serán los más felices, y buscarán conocer al actor y estar cerca. Quién sabe, si en una de esas, le damos una gran capotera a Bond y éste con lo maricón que es, se esconde en los contenedores de basura”. Para el actor, todo gringo es maricón.
El actor Raúl Rocco, afirmó que Bond deberá suplir su necesidad femenina yendo al “Chicas Bar”. “Es una buena opción, pues es lo más top en cuanto a mujeres. Seguramente él necesitará muchas mujeres para su servicio”.
“También haría bastante bien que Bond haga un curso para la policía local. Habría que organizarlo, para que deje su aporte a la ciudad, mejore el tema de la delincuencia y de paso, se solucionen los varios crímenes no resueltos”.
“Mi única angustia es que su espectacular auto no se estropee con los hoyos de la ciudad”, concluyó.
Tercera tarea: Los narcos. No se trata de combatir al microtráfico como lo hace la policía, sino ir por el pez más gordo. Si usted pregunta, cualquier antofagastino le dirá de quién o quiénes se trata.
4. Agregado o El perro Luis Miguel de Cobija.
Cobija volverá a pertenecer a Bolivia.
Cobija o La mar –ubicado a 130 kilómetros hacia el norte de Antofagasta– fue un puerto y centro administrativo boliviano de 4 mil habitantes hasta antes de la Guerra del Pacífico. Un maremoto y el desarrollo de Antofagasta terminaron con su historia.
Durante el año, sólo una familia vive en el lugar –un caserío rodeado por las ruinas de la antigua ciudad–, además de pescadores nómades.
Dentro del filme, la locación de Cobija servirá para graficar territorio boliviano. Es decir, el villano de la película –el actor francés Mathieu Amalric– amenazará al mundo desde Bolivia y James Bond vendrá por él. Las ruinas de Cobija reunieron todas las condiciones para el rodaje, más aún por tratarse de un lugar solitario. Debido a que Bolivia, no tiene mar –y Cobija fue puerto–, la dirección del filme evitará al Océano Pacífico, es decir se grabará de costa a cerro.
Todo para cinco minutos –¡o menos!–- de película donde quedarán inmortalizadas las ruinas, algunas casas de Cobija que por estos días adoptan un color amarillo claro y cuatro perros.
El perro Luis Miguel o “Luismi”, para sus amigos, mantiene radiante su pelaje oscuro como si se lo lavara con algún bálsamo francés. Puede ser un bálsamo de algas, se remoja a diario en las tranquilas aguas de Cobija. Tiene rasgos finos: basta revisar su hocico puntiagudo y la perfecta simetría que hay entre sus ojos café claros con sus orejas aerodinámicas. “No es raro que un perro se llame Luis Miguel en Cobija, pues por aquí la mayoría tiene nombre de artista, también por ahí anda la Shakira” afirmó
Cobija es tierra de perros artistas que mueven la cola con sincera facilidad. Nada de arrebatos de perros citadinos. Tanto este moreno “Luismi” y la “Shakira” –a la que en el momento de esta nota no pudimos encontrar– pasarán a la galería de los famosos.
Según cuentan en Cobija, cuatro perros serán utilizados como extras en el rodaje que se llevará a cabo en ese lugar. Uno de estos perros es “Luismi” -la otra es “Shakira”-. Es así como el rodaje incluirá a los perros en una escena de la película. “Será algo breve”, dicen. “Y tendrá que ver con el villano”, agregan.
Todo esto, significará que en los próximos días “Luismi” cambie de hábitos, especialmente los alimenticios. Así, el can no tendrá un chef especial como los actores, sin embargo deberá comer alimento especial para canes, algo a lo que no está acostumbrado, con la idea de que le mejore el pelaje.
Por ahora, el animal mantiene –según comprobamos– una dieta en base a lagartijas que abundan en todo Cobija, especialmente en la orilla, y también a cangrejos. “Está acostumbrado a cazar lagartijas y es muy hábil” afirmó Daniel Pinto.
Pinto explicó que “Luis Miguel” fue criado por un pariente, y se ganó el cariño de todos quienes viven en el pueblo. “Yo no sé porque le pusieron Luis Miguel, pero igual es un buen nombre. Es un perro artista”, concluyó.
Cuarta tarea para Bond: Los F-16 sólo sirven para hacer llorar a los niños. Sé que usted es inglés y defenderá a muerte a los célebres Howker Hunter, pero si puede decirle a estos chuchesumadres que corten el gueeo con los paseítos en avión, hágalo, o sino destrúyalos.
Le resultará fácil porque a usted todo le resulta bien en el Tercer Mundo, donde incluso lo esperan con los brazos abiertos.
Rodrigo Ramos

