Una poética del fluído
Comentario a Banda Sonora de Anwandter
Banda Sonora
Andrés Anwandter
La Calabaza del diablo, Santiago de Chile, 2006
Los átomos se mueven, con movimiento eterno, en el espacio vacío.
Demócrito
Donde dice Banda debería decir Curso: Tao, proceso natural que tiene como principio la armonía según la religión china. “Curso Sonoro”, quizás sea lo que late detrás de este libro. El libro Tao te king de Lao zi, pienso, puede resultar interesante a la hora de indagar en la propuesta del último libro de Andrés Anwandter.
EL CURSO ES VACÍO QUE MANA
La verticalidad de Banda Sonora implica movimiento, discurrir que mediante el uso de versos colgados y descolgados (plasticidad), sobre todo descolgados, va elaborando y reelaborando constantemente imágenes. No sólo se trata de una agitación incesante y multireferencial, sino que para que esto suceda es necesario sopesar fuerzas contrarias, que problematicen el tejido de la escritura. Ahí está el motor taoísta de Anwandter, en no ocupar jamás una sola pulsión, ya que entiende que ésta no es posible sin su contrario.
En lo relativo al movimiento, Lao zi dice: “La acción desde la inacción”.
Cito:
“…sonido
disuelto
en las aguas sombrías”
“… un esbozo
del día
que asoma
detrás de
los cerros”
Así de esta manera se frustra la idea de plenitud. Susan Sontag señala que “para recordar es, cada vez más necesario, no tanto recordar una historia, sino ser capaz de evocar una imagen”. Probablemente este trabajo no sea propiamente de la “evocación”, pero sí del sujeto que pasa revista a la realidad y esta, sin duda, es por medio de una imagen abierta o residual. Ricardo Piglia afirma que la juntura de elementos dispares, de palabras y frases fragmentarias, constituye para el psicoanalista una forma de narrar una experiencia. Michael J. Lazzara en cuanto al fragmento, rescata el trabajo de la Avanzada (Diamela Eltit, Raúl Zurita, Lotty Rosenfeld, Carlos Leppe y Eugenio Dittborn), artistas –señala- que empleaban frecuentemente técnicas tales como la fragmentación, el montaje, y el collage para desobedecer, por esas vías, a la rígida vigilancia del lenguaje impuesta por el estado dictatorial.
Quizás aquí justo en este punto, cabría preguntarse cuánta relación hay entre la escritura de este libro y el contexto histórico en que vivimos, donde el relato de la memoria está totalmente interrumpido. Tal vez Banda Sonora en ese sentido sea benjaminiano en cuanto cava a través de estratos y capas de la memoria, o sea vuelve una y otra vez a los mismos estratos para formar asociaciones nuevas que lleven a nuevas formas de comprensión.
Cito:
“roedores
merodean
la memoria
reunida
en el sótano
bajo
las tablas
crepitan
y orquestan
monótona
mente
la noche”
ARRIBA NO ES REFULGENTE, ABAJO NO ES UMBROSO
Respecto a la teoría de los opuestos Heráclito tiene el siguiente aforismo: “En el mismo río entramos y no entramos, pues somos y no somos (los mismos)”. Heráclito sostiene que los opuestos no se contradicen sino que forman una unidad armónica (pero no estática).
Andrés Anwandter desde Especies intencionales trabaja la idea del sueño versus vigilia. Conciente v/s insconciente, teniendo en cuenta que inconsciente no es solo sueño, por ponerlo en términos sicologistas.
En entrevista a Alfonso Cortínez (Las Últimas Noticias) Anwandter responde: “Se me ocurre que es más bien difícil separar sueño de realidad. Si la realidad es lo que sucede aquí y ahora, hay que reconocer que entramos y salimos de esa realidad a cada rato, ya sea pensando, imaginando, leyendo, escuchando música o viendo televisión”.
Recordemos el poema “Avenida” de Especies Intencionales:
“El tiempo en el alba es apenas
un hilo de agua entre rocas
y nieve soñadas, que enhebra
los restos recientes de noche
con los indicios del día…”
Sigamos con la entrevista de Cortínez acerca de la preocupaciones anwandterianas: Hay algo que me fascina de esos estados ambiguos que se dan en el tránsito entre el dormir y la vigilia, y particularmente del despertar, que es notar cómo el mundo de la vigilia se va reconstruyendo pieza por pieza.
Pienso entonces, que si Especies Intencionales indagaba en estos dos estados, en Banda Sonora atenúa cualquier división transformándose en un texto donde se mezclan y dan movimiento (fuerza de trayecto) a esta poesía.
Cito Banda Sonora:
“…podan
la imagen
dormida
compone
su propia
versión
de los hechos
porfiados
lugares
comunes
que agita
como una
bandera
de estados
unidos
tatuada
en el hombro”
Estas nociones son en definitiva principios activos que van de lo femenino a lo masculino
(movimiento versus quietud), luz v/s sombra (consciente e inconsciente). Formas de conocer la realidad e indagar sobre ésta. Banda Sonora integra estos planos, sin explicaciones e introducciones sino que como buen conocedor del objetivismo, Anwandter, muestra y expone sin mayor preámbulo evitando cualquier tipo de ornato o artificio.
La bandera de estados unidos tatuada en el hombro, la resignificación del emblema, es una raya para la suma en cuanto a la doble intencionalidad política de Anwandter, no sólo en este libro sino que desde Especies intencionales.
LAS MUCHAS PALABRAS PRONTO SE AGOTAN; MÁS VALE GUARDAR EL CENTRO
Banda Sonora al ocupar lo mínimo en recursos linguísticos, al no apoyarse en citas e intextualidades, se acerca a una fuerza que en la poesía chilena sólo se ha visto en Gonzalo Millán y dentro de sus contemporáneos en los últimos textos de Kurt Folch. Donde mientras más breve es el tejido poético, mayor es su densidad y profundidad. Mientras menos palabras, mayor es la ambigüedad, sus posibilidades significativas se multiplican hasta el infinito.
Julio César Abad Vidal, en su prólogo a los Poemas del río Wang de Wang Wei dice : “un poema es un Uno, pero también un Dos, Un tres, y así, hasta la Totalidad. Su matemática es perfecta. Por eso, cada poema es un salto a la Nada. Cada poema es Tao”.
LO VISUAL
La visualidad de Banda Sonora está más cerca del video que del cine. Como dice uno de los carteles de Histoire(s) du cinéma de Godard: “Cogito ergo video”. Habría que considerar que video en latín significa veo: pienso luego veo, esto es pienso luego interpreto. El video es el pensamiento del cine. En ese sentido el video no piensa tanto en un aparato de captura sino en un instrumento que se interpreta o con el que se compone en un sentido pictórico o musical. La cámara de cine filma, el video ejecuta. Anwandter ejecuta sus imágenes sin nunca llegar a responderse por completo. Ese procedimiento es más bien magnetoscopio, ya que atrae objetos libremente ordenándose en forma natural siguiendo su Curso. Cosa que no es casual, ya que una banda sonora de una película en el sentido más físico puede ser de dos tipos: magnética y óptica. No quisiera detenerme demasiado en esto, pero me llama la atención la similitud que hay entre esta poesía de los opuestos y el caso de las bandas sonoras ópticas, donde hay zonas de oscuridad y luz en uno o dos lados de la cinta del filme; las distintas intensidades de luz se convierten luego en impulsos eléctricos creando el conjunto de la banda sonora. No sería demasiado iluso pensar que Anwandter estudió el entramado físico de las bandas sonoras, su funcionamiento y en base a esto y a otros variados aspectos, haya desarrollado su trabajo. Hay coincidencias tanto estéticas, filosóficas, sicológicas, físicas que hacen que Banda Sonora desde su título en adelante esté cuidadosamente estudiado y pensado.
Respecto a las imágenes que figuran en el libro (págs.: 11, 20, 33, 37, 45, 53), también obedecen a esos procedimientos, digamos que el sujeto trabaja la imagen en forma ensayística utilizando fundidos, ediciones superpuestas, montajes de atracción, alternancia de imágenes, etc. Técnicas, en definitiva, que provienen de lo audiovisual o la plástica.
Ahora, ¿qué desean decir esas figuras en el libro? Yo creo que más que responder o dar una interpretación, esas formas difusas pretenden dialogar con el sentido del libro entero a manera de interrogar acerca de la efectividad de la imagen y como ésta se compone o descompone. Volvemos a la idea de que la conciencia interpreta y ordena el mundo y el inconsciente es más bien una corriente subterránea que aflora primitivamente.
Cito Banda Sonora:
“la imagen
como una
manzana
pendiente
en la mesa
que cobra
sentido
de pronto”
Kenneth Rexroth en su ensayo sobre el Tao te King dice: “en el corazón de la vida hay una minúscula y permanente llama de contemplación”.
Entonces Banda Sonora (y con esto pretendo terminar) funda su valor indagatorio, en el proceso de contemplación de cómo se ordena y reordena la realidad, problematizando el carácter absoluto de ésta y expandiendo sus implicancias: ¿Y por qué?, ¿y para qué?
A modo de respuesta fragmento algunas líneas del Sutra del Corazón que más que responder abre nuevas indagaciones posibles respecto a este texto:
“…escucha, Shariputra,
la forma es vacío y el vacío es forma;
el vacío no se puede separar de la forma,
la forma no se puede separar del vacío,
lo que tiene forma es vacío
lo que tiene vacío es forma.
Lo mismo ocurre con la sensación, la percepción, la memoria y la conciencia.
Escucha, Shariputra, el vacío define todo los dharmas”.
David Bustos
* Fotografía Copyright: Dang Ngo
Monjes budistas atraviesan el 9 de Octubre las cascadas Pongour en Dalat, Vietnam. Estas cascadas, también llamadas Paraíso o de las Siete Etapas son tema de variadas leyendas, atrayendo a muchos peregrinos y turistas de todo el mundo.

