Tocopilla triste

Crónica de una muerte anunciada por Ramos
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Desierta bahía,
de mi triste puerto,
hoy cuando te miro,
quisiera llorar.

Tocopilla de alrededor de 30 mil habitantes sobrevivía a duras penas.
De puerto salitrero se transformó en una ciudad en medio del camino. Al norte de Tocopilla está Iquique, turística por sus playas y Zona Franca, y al sur, Antofagasta, en constante crecimiento. Tocopilla tiene poco que ofrecer. Casi nada.
Unas chimeneas “pinkfloydianas” que envenenan el cielo dan la bienvenida por el sur. La nube negra sobre el puerto se puede ver al atardecer, desde la carretera, por la entrada norte. La Termoeléctrica de la empresa Norgener abastece de electricidad a las minas de Codelco, “y le importa un comino contaminar toda nuestra ciudad quemando elementos tóxicos. La industria quema petcoke, un elemento muy barato (puede llegar a costar 1 o 2 dólares la tonelada) que resulta de la refinación del petróleo y cuya combustión libera metales pesados como el níquel –cancerígeno– y el vanadio que causa daño progresivo a las vías respiratorias”, escribe Fernando San Román en el web electrónico “El Polémico” (http://elpolemico.blogspot.com/)
La termoeléctrica funciona con petcoke, el derivado más contaminante del petróleo. Por esto que el cáncer es como los resfríos en Tocopilla.
La región de Antofagasta tiene la tasa más alta de cáncer en Chile, según estudios del Colegio Médico. Tocopilla tiene la tasa de cáncer más alta en la Región de Antofagasta.
El éxodo de las nuevas generaciones ha sido una constante. Pocos son los jóvenes que se proyectan en ese puerto tiznado.
Las calles del centro, frente a la plaza, dan cuenta que el tiempo se detuvo en los años ‘50. La arruinada maquinaria salitrera también mató a Tocopilla. Son los jóvenes de esa época junto a los adolescentes y niños quienes le dan vida a la ciudad. El punto de encuentro o corazón de Tocopilla es la Plaza de Armas. Está intacta desde la época del salitre. El pasto es verde oscuro y largo, los árboles son grandes y espesos en sus copas. Hay sombra todo el día en la plaza. Es un lugar grato, en especial los días de verano cuando la sensación térmica es de 30º C.
Todas las aves de Tocopilla se cobijaron en los viejos árboles de la plaza, después del terremoto grado 7,9 del 14 de noviembre de 2007. “Se podían ver desde gorriones, palomas y hasta pelícanos. La visión era extraña y hasta apocalíptica. Todos pensamos que se venía el mar”, dijo María Córdova de 65 años. Unas vigas afirman lo que quedó de la casa de esta mujer cuyo deseo es morir en Tocopilla.
“No hay nada peor que se te caiga la casa en la que viviste gran parte de tu vida. Son recuerdos, historias familiares, vida”, afirmó la mujer.
El terremoto está vivo en Tocopilla.

Cuna de artistas
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Dónde está tu gente,
alegre de antaño,
dónde está tu risa,
dónde tu cantar.

“Nací en 1929 en el norte de Chile, en tierras conquistadas a Perú y Bolivia. Tocopilla es el nombre de mi pueblo natal, un pequeño puerto situado, quizás no por casualidad, en el paralelo 22. Porque el tarot tiene 22 arcanos mayores”, escribió Alejandro Jodorowsky en el texto La Danza de la Realidad.
Tocopilla fue la cuna del célebre cineasta, escritor, tarotista –y para algunos charlatán- Alejandro Jodorowsky. Su casa –que aparece descrita en La Danza de la Realidad– y que está ubicada frente a la plaza, es una de las pocas que resultó intacta después del terremoto. Otra conocida tocopillana es la “Negra Esther”, la actriz Rosa Ramírez del Gran Circo Teatro. En Tocopilla también pasó su infancia el actor Andrés Pérez. El actual teatro Andrés Pérez tampoco sufrió grandes daños.
Sin embargo en el suelo quedó el Hospital Marcos Macuada, Hace rato necesitaba una remodelación. Hace rato las autoridades pedían una remodelación. Pero antes llegó el terremoto que los recursos.
El actual hospital de Tocopilla está en el estadio y diamante de béisbol. Es un hospital de campaña. Un hospital de guerra.
En ese estadio Tocopilla se ha coronado campeón vitalicio de béisbol –deporte introducido por los estadounidenses que vivieron en el puerto en su época esplendor–como también fue testigo de las gambetas a pata pelada de Alexis Sánchez, “el chico ejemplar que salió de la pobreza y la miseria gracias al fútbol”, dice Paulo Delgado, periodista.
Tocopilla era una ciudad invisible hasta el terremoto de hace unas semanas, pero duró poco. “La prensa española publicó que –en un hecho inédito– la televisión chilena dejó de trasmitir imágenes de la zona norte del país, donde 15 mil personas quedaron damnificadas el miércoles por un terremoto grado 7,7 en la escala de Richter. De acuerdo a diario El Mundo, las pantallas de los cinco canales de televisión abierta sacaron de su programación a los pobres y desesperanzados de las localidades de Tocopilla y María Elena, a unos 1.500 kilómetros de Santiago. En su lugar, las estaciones televisivas emitieron historias de la farándula local y amoríos de futbolistas, además de litigios entre padres y vecinos” (de http://hepatitico.blogspot.com/)
Hoy es una ciudad devastada.

Maremoto: una espera centenaria
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Ayer cuando niño jugaba en tus playas,
tus cerros tranquilos mil veces monté
Cabalgué en tus cielos y sobre tus aguas
el sol me alfombraba al atardecer.

Hace tiempo que geólogos y en especial sismólogos esperaban un gran terremoto y maremoto en el norte de Chile. Había antecedentes que cada 100 años tenía lugar un sismo de gran magnitud.
El último terremoto con maremoto había tenido lugar en 1877 –según los libros de historia–. Tocopilla, en aquel tiempo de administración boliviana, era un lugar donde pernoctaban pescadores.
Cobija y Gático, pueblos vecinos con mayor cantidad de habitantes nunca más se recuperaron y fueron catalogados después como malditos. En Cobija quedó una horrible escena de cadáveres flotando en las aguas que habían invadido las calles.
Los juicios apocalípticos sobre una repentina catástrofe no eran bien recibidos por los tocopillanos, menos los ensayos de evacuación ante un tsunami.
Después del terremoto de noviembre, los sismólogos aclararon que no fue el gran terremoto que esperan.
El último terremoto de Tocopilla dejó según la Onemi: 4.000 casas “severamente dañadas o derechamente en el suelo” y al menos 15 mil personas damnificadas.
”Es difícil establecer el estado de las cosas en Tocopilla. Me refiero más allá de lo obvio: que Tocopilla está en el suelo, primero por años de abandono y de muchas malas gestiones de autoridades y representantes, y segundo por la destrucción del terremoto”, afirmó Darío Quiroga Venegas, del diario El Polémico.

Cual ave emigrante partí una mañana
a tierras extrañas muy lejos llegué
Desde allí te grito aún eres mi amada,
Tocopilla triste, lloramos de amor.

Rodrigo Ramos.

 

* Las cursivas son citas a la canción “Tocopilla triste” de Fernando Bustamante Vera (Grupo Los Golpes de Tocopilla)

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