“Ese fuego, ese calor y olor de cosa próxima”
Entrevista recuperada a Carlos Droguett

“Soy de los que piensan que es más importante escribir que publicar”
¿Le cuesta mucho escribir?
No me cuesta nada y eso no deja de ser un problema, ¿por qué no? Cuando ya elegí el tema, me encierro con él durante días o semanas para desarrollarlo; y no me despego de él hasta terminar el libro. En este sentido soy muy fiel a mis ideas y mis personajes; quizá nazca allí ese fuego, ese calor y olor de cosa próxima que los críticos dicen encontrar en mi obra.
¿Es hombre de muchos proyectos literarios, de esos escritores que amontonan papeles?
¿Y quién no? Sí, los cajones de mi escritorio guardan muchos originales en espera de publicación o de corrección; y aguardan sin mayores prisas porque soy de los que piensan que es más importante escribir que publicar.
¿Recuerda cuáles fueron sus primeras emociones literarias?
Sin duda: el deslumbramiento que me produjo Julio Verne y la conmoción causada por Pan, de Knut Hamsun.
¿Parte de allí su decisión de dedicarse a la literatura?
En todo caso, mi interés por ella y mi deseo de dedicarme a escribir. Pero creo que en realidad el “empujón” lo recibí de mi por siempre admirado Edgar Allan Poe; a Marcel Proust, le correspondería ejercer la presión final –y lo que le digo está marcando mis primeras influencias o simpatías intelectuales–, pero cuando ya fui escritor hice mi propia selección de valores.
“(A la narrativa nacional) le sobran novelistas y le falta garra y adecuación a la realidad, y cuando la acometen carecen de elegancia y libertad”
¿Cuál cree que es la mejor novelística en castellano?
Indiscutiblemente la mexicana, con Yáñez, Rulfo, Rosario Castellanos y Juan José Arreola a la cabeza; son todos nombres que marcan rumbo. Fuera de estos nombres, el del argentino Julio Cortázar, de un admirable castellano y una inédita fantasía a la par que de una avasalladora fuerza creadora; totalmente diferente a Sábato, que disimula mal su tradicionalismo.
¿Qué opina de la novelística de su país?
Que lo sobran novelistas y le falta garra y adecuación a la realidad, y que cuando la acometen carecen de elegancia y libertad. Entre nuestras buenas novelas cuento a Hijo de ladrón, de Manuel Rojas, tan respetable como escritor como por su independencia política; luego, La viuda del conventillo, de Romero, hombre cabal, espíritu lúcido; y aun mencionaría La sangre y la esperanza, de Nicomedes.
“Si el arte no es capaz de serle fiel al hoy, merecerá la muerte mañana”
¿Por qué escribe usted, Droguett?
Por la inevitabilidad de la literatura en mí; no lo puedo evitar. Soy escritor sin saber porqué; como tampoco sé cuál es mi estilo; quizá el reflejo de una intuición o de un presentimiento… pero siempre es el fruto de mi interés en un tema. Y ese interés es el resultado de mis íntimas conmociones; mi sensibilidad registra, como una placa fotográfica, las historias y los personajes que entran en mi vida, se vuelcan a mi sangre y una vez incorporados a mis días se vuelven literatura. Pero antes, le repito, debe ser cosa mía. Reconozco que hay en mí una afiebrada intención de captarlo todo, de saberlo todo, de aprender una realidad que no admito que pueda huir de mí…
“Quizá sea esa vocación de apresor de la realidad la responsable de ese estilo suyo de zigzaguante vertiginosidad, angustiante por su descenso a todas las profundidades del hombre, modelador de una realidad que es arte”
No sé, pero con respecto a eso que acaba de decir, y que yo comparto porque sé, pienso y siento que el arte sin realidad no es tal, le aclararía aun más mi pensamiento: si el arte no es capaz de serle fiel al hoy, merecerá la muerte mañana.
¿Cree que hay algún método superior para escribir?
No sé, es posible que lo haya, pero yo no lo conozco. Yo solo sé escribir como lo siento y hago, porque lo creo el mejor para mí y porque me hace feliz: escribir sencillamente como respiro, haciendo historias con la misma simplicidad con que lo hace esa estupenda improvisadora que es la vida.
Y hablando de felicidad, ¿para usted la literatura es felicidad?
¿Y qué es la felicidad? Me coloca en el mismo estado que el amor, de plenitud, de gozo, de expectación y de excitación, a veces de alegría y otras veces de dolor. Eso es el amor para mí, y todo eso me lo da la literatura, cuando leo la de otros o cuando escribo la mía; en todo caso, si la asumimos con honestidad, con paciencia y con alegría nos coloca en estados de plenitud. Y a lo mejor la felicidad es eso ¿quién sabe?
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Fragmento de entrevista Carlos Droguett, realizada por Haydée M. Jofré Barroso, y publicada en el libro Los escritores latinoamericanos: Biógrafos del continente. Editorial Galerna, Bueno Aires, 1986.
Edición de Ramón Díaz Eterovic para Lanzallamas.

