Quinte55ence
Muestra musical de disco homónimo, 2005-2007

Track1: Homesick (Federico Dannemann)
Track 2: Rocafort (Roberto Dañobeitia)
Disco: Quinte55ence 2005-2007.
Grabado el 17 y 18 de junio de 2007 en el Club de Jazz de Santiago.
Quintessence es: Sebastián Jordán (trompeta) Jaime Navarrete (trompeta) Marcelo Maldonado (trombón) Cristian Gallardo (saxo alto, flauta) Andrés Pérez (saxo tenor, clarinete) Agustín Moya (saxo tenor) Diego Manusevich (clarinete bajo) Roberto Dañobeitia (guitarra) Federico Dannemann (guitarra) Rodrigo Galarce (contrabajo) Félix Lecaros (batería) Francisco Nuñez (dirección)
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2005. Dos quintetos. Mister Bean, liderado por Federico Dannemann, recogía en su repertorio tanto composiciones originales como piezas que evocaban el mítico sonido del pianista Lennie Tristano. Paralelamente, Quinteto Colectivo, liderado por Roberto Dañobeitia, desarrollaba un trabajo de composición grupal con influencias clásicas y de la generación más contemporánea. Cerrando sus presentaciones, ambas bandas confluían arriba del escenario en un poderoso ensamble de diez músicos.
El éxito de público y de crítica alentó la continuidad del proyecto. Pero, sobre todo, la posibilidad de crear y sostener un espacio musical inédito o infrecuente en la tradición jazzística chilena: una orquesta de jazz cuyo repertorio estuviera basado en música original.
2006. Nueva temporada de una banda que, convertida definitivamente en ensamble, amplia su audiencia y también su repertorio, abriéndose a las contribuciones de músicos de generaciones y registros diversos como Martin Joseph o Marcelo Vergara.
Los primeros reconocimientos comienzan a llegar. Quintessence es elegida banda de jazz del año por el diario El Mercurio y distinguida a nivel internacional. Entre más de sesenta formaciones de todo el mundo, es nominada como finalista en el prestigioso concurso internacional de intérpretes del Festival de Jazz de Granada, España.
Tras el bosquejo de esta historia, breve pero intensa, lo esencial:
Esencial para Quintessence es el libre juego de los discursos, las tradiciones y las influencias. Su música transita, sin prejuicio y con igual desenvoltura, por territorios aparentemente disímiles. El amplio espectro de sonoridades que va desde el free jazz de Diálogos a la clave cuequera o afroperuana de Homesick.
Esencial para Quintessence es la composición. Promover la construcción de un repertorio original alimentado por una pluralidad de sensiblilidades y escrituras. Más allá del valor de los standars y el juego de versiones que es el jazz, asumir el riesgo de crear nuevos juegos. El riesgo de intentar una expresión propia.
Esencial para Quintessence es la colaboración. En el contexto de una generación de músicos brillantes, demostrar cuán lejos puede llegarse artísticamente cuando los talentos, en vez de competir, trabajan mancomunados. Cuando en el centro no se ponen ni los egos ni los personalismos, sino la música.
Esencial para Quintessence es vivenciar la música como fiesta o celebración. Como una ocasión para la alegría. Una alegría que puede llegar a convertirse en un vicio o tener el incontrarrestable poder de seducción de una buena amante, según decía del jazz Duke Ellington. Cada concierto de la banda quiere ser eso, para los que tocan y para los que escuchan. Esa fiesta, esa alegría.
El jazz sólo puede llegar a comprenderse intentando captar su esencia escribió Joaquim Berendt. Nadie puede definir el jazz, claro. El jazz sólo pasa, sucede. Justamente en ese misterio radica su poder como fuente musical inagotable y como metáfora vital.
La experiencia de Quintessence, el viaje emprendido hace tres años que arriba a una primera estación con este disco, ha tenido que ver con esa comprensión. Con el trabajo, nada fácil, de deponer lo accesorio para concentrarse y propiciar lo fundamental. Cosas esenciales. Como la camaradería. Como la imaginación. Como la libertad.Jaime Pinos
Santiago. Invierno de 2007

