Juego y desaparición

Crítica a Navidad y Matanza de Labbé

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Navidad y Matanza. Carlos Labbé.
Editorial Periférica. 2007: Cáceres (Extremadura, España).

Tal vez “Bajo el notorio influjo de Chesterton”, como decía Borges al comienzo de cuento “Tema del ladrón y el héroe”, Carlos Labbé presenta Navidad y Matanza (2007), una novela juego, como sostiene en sus primeras páginas: “El proyecto sí se parece a un tablero de juegos, con dados y casillas y todo eso. Porque sólo hay una manera de permanecer con vida: llegando hasta el final”, tal como Chesterton, por ejemplo, en El maligno influjo del libro, donde un libro provoca la muerte de quien lo lea, pero también como en La asesina ilustrada de Enrique Vila Matas y en cierta forma El móvil de Javier Cercas. Todos libros que ponen de manifiesto la intención de hacer del lector, un actor más activo en el proceso de la lectura, lejos de la imagen del lector pasivo sentado en su sillón verde, cómodo y confortable, como en “Continuidad en los parques” de Julio Cortázar. Un lector activo que debe estar atento a los giros constantes de narradores en la novela Navidad y Matanza, la segunda novela de Carlos Labbé.
No obstante, esto comienza antes. Hace dos años escribí: “Tengo en mis manos un libro, un libro de Carlos Labbé, su novela Libro de plumas. No sé qué hacer con él —con el libro—, o sea, qué escribir sobre él.” Así empecé el comentario sobre el primer libro de Labbé. En parte me sentía con las manos vacías. En cambio ahora hay más andamios donde sostener una lectura. Dos libros como referencias, además de la compilación de Lenguas (1) y algún intercambio de ideas vía correo electrónico con él, permiten hacerme una idea más completa de su proyecto literario. En su momento, dije de Libro de plumas que era un libro que atraía por el ritmo de narración, ordenada y bien lograda, que permitía estar frente a un libro que se dejaba oír. Ahora, Navidad y Matanza presenta otro punto interesante, el juego: “De pronto, mi reflejo se convirtió en Montes, informándome de que se trataría de un asunto muy serio conmigo esta tarde. Adiviné que todo tenía que ver con los últimos capítulos de la novela juego que habíamos escrito últimamente Martes y yo”. El juego es la propuesta de hacer una literatura en la que distintos actores aporten, quizá poniendo en tela de juicio el lugar del gran creador. Sin embargo, partiendo desde la idea de juego, aprecio un punto interesante para desarrollar: el giro constante. El giro y desplazamiento, tanto en la acción de la novela como en su lectura: el lector da vuelta la página y las reglas del juego han cambiado para él y para los personajes, todo se transforma en un “Puzzle o artefacto para armar con narradores diversos ocultos” (2). De esta forma, vemos que a partir de ambas novelas en el lector convergen las letras que se oyen de la primera y el juego y giro constante de la segunda, por ende, el lector asume un rol catalizador del proyecto de Labbé.
Navidad y Matanza se va transformando una y otra vez. Personajes como Boris Real y Francisco Virditti y Bonito, también lo hacen, desestabilizando la representación de la realidad tanto para el lector como para los personajes que interactúan con ellos. Pero la transformación también desemboca o implica desaparición. Quien se transforma ya no es, por lo tanto la imagen anterior desaparece. Ambos factores son clave para la novela, ya que la escena muta, nunca es la misma y si llega a serlo, muta nuevamente. Así, cambian las reglas del juego, tanto para el narrador y los personajes, como para el lector. Es que para desaparecer hay que estar en escena en algún momento y luego salir, por motivación personal o estrategia de otro. Pero esa desaparición/transformación es también la desaparición del cuerpo y, en ocasiones, el narrador decide desentrañarla, buscando una supuesta verdad: “Probablemente, también intercale trozos de realidad pura y dura en la historia que te voy a contar. ¿Te parece bien?”. Una verdad o representación de ésta, que a medida que avanza la narración uno se pregunta sobre cuáles serán esos trozos donde ésta se encuentra. Pero la respuesta es evidente, el límite no queda claro, lo que está bien, ya que nunca lo será.
Como sea, en la novela de Labbé se busca algo y así, de repente “los periodistas tuvimos una curiosa necesidad de investigar en terreno cualquier noticia de rapto, desaparición o extravío que se hubiera producido en la provincia”. Entonces ahí comienza la búsqueda de Alicia y Bruno Vivar, y así, en Navidad y Matanza, la desaparición se transforma en metonimia de la desaparición todavía presente en Chile. Y si bien el tema de los DD. DD no es abordado de manera directa, no podemos dejar de pensar que hay un diálogo más que implícito, que logra representar una imagen poco nítida aún.
Otros puntos interesantes para resaltar en la novela son el lugar/espacio y la familia. Ambos son hábitat para los personajes y referencia para el narrador y para el autor. Por un lado, Labbé descentraliza en parte la novela chilena que transita por Santiago, no como mero gesto de reivindicar la provincia, sino como forma de dar respiros a los espacios ya transitados. Y lo logra, construyendo un fondo apropiado para el entramado de la novela. Por ahí leí la comparación de estos ambientes en su novela, y también sus personajes, con el mundo de David Lynch, a los que agrego algunos de los hermanos Cohen y a otros de Una historia sencilla de David Cronenberg. Por otro lado, Labbé logra desarrollar el tema de la familia —ya lo había hecho en Libro de plumas haciendo centrando el relato en los Irízar y en los Doublet—, como núcleo, como grupo, como se esboza en Navidad y Matanza: “personalidades ávidas de mantener una imagen de felicidad casera”, representación, ficción de realidad, parte de la escena, como dije anteriormente, donde los personajes aparecen y desaparecen. De este modo lugar y familia se amalgaman para ser escena y modo de habitar el mundo que propone Labbé.
En general a Labbé le interesa hacer literatura, afirmación que puede ser obvia, pero que no es otra cosa que la confirmación de un proyecto que como gran valor tiene el buscar un efecto en el lector. Así como en Libro de plumas era escribir una novela que se oyera, en Navidad y Matanza será escribir una novela que intente jugar. Vuelo y juego. Dos ideas para anotarlas en la literatura de Labbé.
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(1) Compilación de 19 narradores chilenos, de la cual formo parte.
(2) Luis Alonso Girgado. Diario de Ferrol, 6 de mayo de 2007, crítica al libro de Labbé.

Luis Valenzuela Prado

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