Pu l’afkenche ñi ül
Oralidad en el canto mapuche

Audio: Canto de Flora
Sonido, Memoria y Palabra
En los orígenes de la oralidad debió existir el punto donde se cruzaron sonido, memoria y palabra. Como acústico me intereso en la cronología de este proceso, evitando una perspectiva excluyente y más bien expandiéndola a un concepto creativo integral capaz de complementarse con diferentes áreas del conocimiento.
Me gusta pensar en que ballenas y gaviotas cantan en el mismo rango de frecuencias por una intensión en común. Si las velocidades del sonido en el aire y en el agua son distintas, si sus órganos vocales son estructuras fisiológicamente distintas, si la gaviota jamás cantará bajo el agua y la ballena no logrará altura sobre el mar, por qué ambas cantan dentro de una regularidad estadística excepcionalmente similar. Como sonido, estos cantos representan un mínimo porcentaje de lo que suena en el mar, pero son los únicos y quizás de los más antiguos que reflejan un grado de correlación entre dos individuos.
Sobre la relación sonido y memoria, un ejemplo es el canto de los pájaros, distintos entre cada tipo de ave, pero similares en una misma especie. Como complejos códigos melódicos de comunicación, los cantos más representativos del Chucao no se confundirán jamás con los de una Bandurria, y esta diferencia los identificará incluso a través de sus generaciones.
La humanidad incorporaría sus propios códigos, la palabra.
He conocido la oralidad mapuche por un acercamiento a las comunidades mapuche de Pilolcura, Bonifacio y Curiñanco (Comuna de Valdivia, Décima Región), donde los antiguos reconstruyen una cultura común a través de sus relatos. Estructuras de rogativas, mitos, cantos, historia familiar, tradiciones, límites territoriales, se transforman en información que va desde la memoria de sus oradores hacia la de quienes escuchan, relatos que luego sobreviven a sus propios protagonistas.
Aun cuando por varias generaciones se lograron mantener estos textos orales, con contenidos, estructuras y funcionalidades precisas e identificadas profundamente con la vida mapuche l’afkenche, hoy entre los jóvenes de estas comunidades se evidencia una fuerte autodiscriminación étnico-racial y un rechazo a la tradición indígena. Esto se refleja en la gradual pero generalizada pérdida del mapudungun y con ello de elementos genuinos de la oralidad mapuche.
Factores como la actual construcción de la carretera de la costa y el mejoramiento de las vías de comunicación, aumenta esta crisis con la consecuente necesidad de activar un programa pedagógico capaz de reinsertar valores de identidad, culturalmente válidos dentro de este territorio.
Históricamente, la oralidad generó una actitud de respeto hacia el arte de hablar. Esta actitud convierte a la misma oralidad en una herramienta capaz de insertar un mensaje de apoyo desde una comunidad organizada e identificada culturalmente, hacia otra con menor organización y daño por aculturación.
En el sector norte del territorio l’afkenche, en la comunidad de Huapi (Comuna de Puerto Saavedra, Novena Región), pude observar una convivencia rica en el conocimiento de su cultura. Lengua, mitos, cantos, tejidos, medicina, construcciones, artefactos, ropas, joyas, son a simple vista. Luego la vida a un tempo paciente, como envidiable recompensa de su relación con sus recursos y entornos naturales.
Considerando las facilidades técnicas disponibles y mi especialidad, el Paisaje Sonoro, desarrollé en Huapi un proceso de registros a fin de representar en un disco de cantos mapuche, una estructura que beneficiara el mensaje de identidad, diera antecedentes de la construcción de los cantos y las diferencias de acuerdo a sus funcionalidades, la importancia del canto como manifestación cultural, su capacidad de transmisión generacional, en algunos casos geográfica; todo integrado bajo una composición que tiene a la oralidad como inspiración: “Pu l’afkenche ñi ül: la Oralidad en el Canto Mapuche”.
El diseño sonoro evitó el formato de simple catastro de archivos aislados, buscando generar una audición activa a través de sus 55 minutos de duración. Dentro de las propias comunidades se produjo una interesante reacción, provocando por un lado una fuerte autocrítica sobre la pérdida de la tradición y por otro logrando un alto nivel de apropiación, siendo por ejemplo escuchado en familia o regalado a los familiares que han emigrado a Santiago.
Debido al pobre desarrollo técnico en experiencias similares dentro del país, este proyecto fue presentado además en importantes instancias en el extranjero, destacando el Festival de Música Contemporánea de la Universidad de Florida, el Festival de Arte Sonoro ZEPPELIN del Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona y la Exposición permanente realizada en la Escuela Nacional de Antropología e Historia de México.
Actualmente el disco es administrado a entidades académicas por el Archivo de Literatura Oral y Tradiciones Populares de la Biblioteca Nacional, difundido en territorio mapuche por la Corporación de Bibliotecas Públicas de la Novena Región y comercializado a través del Museo Chileno de Arte Precolombino.
Con el valioso apoyo del Profesor Héctor Painequeo perteneciente al Departamento de Lengua, Literatura y Comunicación de la Universidad de La Frontera, Sandra Jofré Directora del Consultorio de Niebla, Cynthia Wells y David Núñez, antropólogos que trabajan en el sector de Pilolcura, Bonifacio, Curiñanco, Los Pellines y Las Minas, los discos siguen siendo distribuidos a las comunidades y/o aplicado como material de apoyo para actividades en la zona.

